domingo, 26 de agosto de 2012

Llegó y es lo que cuenta.

"Cómo puedes saber que es él" me preguntaban, "cómo piensas en un futuro con él si apenas lleváis nada" decían... Las malas lenguas, siempre hablan, pero el amor... el amor, queridos, todo lo calla. Y el amor llega, y cuando llega, sabes perfecta y exactamente que es amor y no hay nada más tras él; la transparencia lo cubre, lo hiela todo. Porque, amigos míos, cuando hay amor, hay ilusión, esperanza, alegría... y sí, es con él con quien quiero compartir mi vida.





"Cómo os conocisteis" reclamaban, "cuándo y dónde" ansiosos por saber, gritaban... Qué más da si se nota la alegría que resalta. Lo que importa es que de una vez y por todas está ahí, tímido... y reservado... y atento... llegó, en el peor y mejor de los momentos... tan silencioso, tan oportuno... llegó, sólo llegó y es lo que cuenta.


Os podría contar su arte, podría definiros su sonrisa, hablaros de su tímida pose o de su andar sereno. Podría contaros mil historias sobre su cuerpo o incluso pasarme mil noches conversando sobre su pelo... pero no, no lo haré, simple y sencillamente porque él no es descriptible, él es inaudible... inalcanzable... intocable. Puedo definirle sí, mas mentiría al hablar pues tanta belleza, señores, externa como interna a la vez, no es merecedora de ensuciarse con meras palabras.


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